La profesora alcarreña Ana Riofrío acaba de publicar un

poemario sobre la tierra

 

 

 

La profesora alcarreña Ana Riofrío Tendero, hace pocos días ha sacado a la luz, otra nueva obra. Un conjunto de poemas, que como ella misma indica en su dedicatoria “quiero, que estos versos míos dedicados a mi tierra sean cual savia que nutre a cualquiera que los lea”.


Con un conocimiento muy preciso de la Alcarria, de sus campos, sus gentes, su historia, arte, cultura y costumbres, en el poemario “Guadalajara, cultura y vida”, Ana Riofrío intenta aproximar al lector al alma de su tierra a través de un verso fácil, donde su faceta de docente queda de nuevo plasmada, como en sus dos publicaciones anteriores: “Poemas para aprender castellano”, que apareció en 2002 y ha sido un excelente recurso didáctico en los últimos años de la Educación Secundaria, para el aprendizaje de la Lengua y Literatura Española y “Versos para aprender Lengua y Literatura”, que es incorporado como libro de texto, para el aprendizaje del español académico, en varios países de la América Latina, desde el año 2005.

 

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Guadalajara, cultura y vida”, está estructurada en cinco partes:

 

la primera es El oro de la Alcarria, dedicado a ensalzar a la miel y sus bondades;

 

la segunda, Mi provincia, donde comienza con la exaltación de Guadalajara como tierra soñada, donde quien la visita, vuelve, pues sus paisajes, sus gentes, su cocina e historia dejan embelesados a todos los que a ella llegan y deciden recorrer sus pueblos y caminos.

 

Un segundo capítulo de este segundo apartado lo constituye el elogio a la ciudad de Guadalajara, con sus huellas de arte y culturas. Va describiendo la autora los diferentes monumentos, comenzando su recorrido artístico por el Palacio del Duque del Infantado, la Casa de los Mendoza y el Palacio de la Cotilla. La autora, a través de sus versos, nos guía en la visita por la Concatedral de Santa María, la Capilla Luis de Lucena, la iglesia de Santiago, el Liceo Caracense, el Panteón de la Duquesa de Sevillano, la iglesia de San Nicolás el Real, San Ginés y el Fuerte de San Francisco.


Ensalzar la tierra

 

Un tercer capítulo, lo dedica la profesora Riofrío a ensalzar, como prueba de homenaje a la provincia, a la ciudad memorable de Sigüenza, impregnada de historia y de arte, y a la amurallada y manantial permanente de agua y frescor, la villa condal de Cifuentes, con su señorial castillo, la iglesia de Salvador o su fábrica de paños.


Con
Raíces inicia la autora un canto a su pueblo natal, Membrillera, lugar de ensueño y retorno. Tierra de manantiales y árboles, que configuran el paisaje. Sus pinos y sus olmos, en su retiro del cerro de Jadraque, trasladan hasta su alma, el amor y la nostalgia de lo que ya le falta.


En la cuarta parte, El mundo rural, Ana Riofrío, describe el ciclo agrícola de un pueblo y sus costumbres: la matanza del cerdo, la Navidad, la fiesta de San Antón, el carnaval, las mozas del Ramo en la Semana Santa, la fiesta del árbol, y todos los acontecimientos que hasta la llegada de la recolección del grano, marcan la vida cotidiana de sus habitantes.


Cierra el libro un amplio apartado, dedicado a la exaltación de la Naturaleza viva, donde se alaba desde esa humilde planta de té que crece en los montes de la Alcarria hasta esas atractivas flores de la aliaga, ejemplo vivo de que no hay flores sin espinas.


Mª Asunción Vicente Cifuentes,
inspectora de Educación

 

Guadalajara, 7 de agosto  de 2006

Fuente: guadalajaradosmil.es